Las principales aerolíneas de Estados Unidos anunciaron que cumplirán con la Orden de Emergencia emitida por la FAA para reducir sus operaciones en 40 aeropuertos clave. Si bien todas las compañías priorizaron la seguridad y comenzaron a ajustar sus programaciones, varias ofrecieron una importante flexibilidad a los pasajeros e incluso criticaron abiertamente al gobierno federal por la situación.

La directiva de la FAA obliga a una reducción escalonada que llega al 10% el 14 de noviembre, debido a la escasez de personal de control de tráfico aéreo (ATC) causada por el cierre de gobierno.

Flexibilidad y reembolsos para los pasajeros

La respuesta más destacada fue la flexibilidad ofrecida. United Airlines informó que cualquier cliente que viaje durante este período es elegible para un reembolso si no desea volar, incluso si su vuelo no está afectado, lo que incluye tarifas no reembolsables y Basic Economy.

Southwest Airlines adoptó una medida similar, permitiendo a todos los clientes con viajes reservados hasta el 12 de noviembre ajustar sus planes sin costo o recibir un reembolso si eligen no viajar, "independientemente de si su vuelo se ve afectado". American Airlines y Frontier Airlines también emitieron exenciones de viaje (travel waivers) que permiten cambios o reembolsos sin penalización para quienes decidan no viajar.

Otras compañías como Delta Air Lines, JetBlue, Spirit y Alaska Airlines se comprometieron a contactar a los pasajeros afectados, ofreciendo reacomodación automática en el próximo vuelo disponible o un reembolso completo si el vuelo es cancelado y el cliente decide no viajar.

Estrategias operativas: qué se corta y qué se protege

La mayoría de las aerolíneas confirmaron que sus vuelos internacionales de larga distancia no se verán afectados por la medida.

United Airlines especificó que sus vuelos "hub-to-hub" (entre sus principales centros de conexión) tampoco serán impactados. En su lugar, enfocará las reducciones en vuelos regionales y en rutas domésticas que no conectan sus hubs.

Alaska Air Group (que incluye a Alaska y Hawaiian) señaló que, al evaluar su programación, trabajó para "asegurar que las comunidades más pequeñas y remotas que dependen del transporte aéreo estén protegidas". Por lo tanto, la mayoría de sus cancelaciones se centran en rutas con alta frecuencia de vuelos, facilitando la reubicación de pasajeros.

American Airlines cuantificó el impacto inicial, informando una reducción del 4% de viernes a lunes, lo que equivale a unos 220 vuelos cancelados cada día. Aun así, planea operar alrededor de 6.000 vuelos diarios. Southwest, por su parte, calculó unas 120 cancelaciones para el viernes 7 de noviembre y menos de 100 para el sábado, en 34 de los aeropuertos que opera.

Delta, JetBlue, Spirit, Frontier y Sun Country indicaron que esperan operar "la gran mayoría" de sus vuelos según lo programado.

Críticas al cierre de gobierno

Varias aerolíneas expresaron su frustración con la situación política en Washington D.C. y agradecieron a los trabajadores federales que continúan en sus puestos sin paga.

American Airlines fue la más directa: "Estamos profundamente agradecidos a los trabajadores federales de aviación que continúan trabajando sin paga para mantener nuestros cielos seguros. Esto es inaceptable. Instamos, una vez más, a los líderes en Washington a alcanzar una resolución inmediata para poner fin al cierre".

Alaska Air Group también fue firme: "Seguimos instando enérgicamente a nuestros líderes federales a alcanzar una resolución inmediata y poner fin al cierre".

Southwest Airlines se sumó al reclamo, instando al Congreso a "resolver inmediatamente su impasse y restaurar el Sistema Nacional de Espacio Aéreo a su plena capacidad".